Estoy teniendo esos pensamientos casi a diario, y es algo que me gustaría compartir con vosotros.
En muchas ocasiones, me apetecería comer X cosa, donde X no tiene por qué ser un alimento hipercalórico. Son pequeñas tonterías de las que me privo, no porque si las coma vaya a engordar, sino porque si las como sé que voy a dejar de perder peso …
Un impulso más para adelgazar
Por ejemplo, cuando vuelvo del gimnasio, me tomaría un Acuarius, pero no lo hago porque tiene azúcar y se supone que no es bueno, de momento, para mí.
Alguna noche, en la que tengo especial hambre, me comería algo de pasta integral, pero no lo hago por limitar los hidratos de carbono (y más antes de dormir).
Un domingo cualquiera, iría a un kebap y me comería un plato de arroz con pollo, con sus salsas … pero no lo hago por motivos obvios.
¿A dónde quiero llegar?
No quiero que penséis que mi intención es “comer lo que me apetezca en el momento en el que me apetezca”. Para mi, alcanzaría una libertad alimenticia en el momento en el que pueda comer esas pequeñas cosas y no engorde.
Afortunadamente, ha llegado un momento en el que, gracias al gimnasio y al haber aprendido a comer “bien”, esos pequeños deslices (o placeres) no suponen un engorde desmedido en mi cuerpo, ahora bien, siempre hay un “pero”, y este “pero” es muy gordo (nunca mejor dicho).
El “pero” os lo podéis imaginar: todavía no he alcanzado el peso que me correspondería, y eso es una losa que llevo (llevamos) siempre encima.
Es decir, alcanzaría mi libertad alimenticia si ahora mismo estuviese en mi peso ideal, pero como no lo tengo, tengo que sacrificarme día si día también con tal de seguir perdiendo peso.
Aprovechemos esta situación y pongámonos a adelgazar
Tenemos que ir pasito a pasito, sin prisas, pero siempre sin perder de vista nuestra meta. El día que alcancemos nuestro peso ideal, será el momento en el que podramos comer cosas de las que antes nos privábamos (todo en su justa medida, claro está).
Por eso, lejos de desanimarnos, espero que esta pequeña reflexión os ayude en algo. A mi me levanta la moral y la esperanza de que, algún día, pueda estar en mi peso, pueda llevar una dieta acorde a mi vida y, en definitiva, no tenga que estar pendiente en qué puedo comer a qué hora
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Mientras las dietas sean por una cuestión de salud son inobjetables, pero si es por estética les recomiendo que tengan opinión propia y no se dejen llevar por esta sociedad consumista que los hace esclavos de la mirada de los otros guiándolos hacia conductas autodestructivas y en algunos casos suicidas.Miren el video NECESITAMOS MÁS CRÍTICOS en youtube y después me dicen que opinan.
Habrá que ver ese video Daniel
Es de admirar tu gran voluntad. Tras tanto tiempo de dieta, no creo que estés tan lejos de tu peso ideal como aseguras… y la mayoría de nosotros no nos privamos tanto de las cosas que nos apetecen, será por eso que no adelgazamos! jaja
La verdad es que si que llevo tiempo a dieta, pero estoy tomándolo ya como un estilo de vida
Por cierto, he estado ojeando tu blog y me ha encantado las ideas que expones. Enhorabuena